
La incidencia es especialmente alta en deportes de equipo y de cancha: fútbol, voleibol, baloncesto, balonmano y rugby. Ahora que empieza una nueva temporada deportiva y más personas retoman la actividad física, los centros de rehabilitación verán esta lesión con frecuencia en los próximos meses.
Un abordaje en tres fases
El más reciente Scientific Update de Chattanooga, de Enovis, propone abordarla en tres fases:
- Protección: control del dolor y la inflamación, con evidencia creciente sobre la fotobiomodulación y las ondas de choque de muy baja energía como apoyo a la reparación del tejido.
- Fuerza: la estimulación eléctrica neuromuscular (NMES) permite activar músculos estabilizadores como el peroneo largo, incluso durante la inmovilización.
- Retorno a la actividad: fuerza funcional, equilibrio y control sensoriomotor. Un estudio de Choi y colaboradores (2024) reporta mejoras en la morfología muscular y el equilibrio dinámico al combinar ejercicio con NMES de baja frecuencia.
El paciente como parte del proceso
Hay un punto del documento que nos parece especialmente valioso. Cuando el paciente entiende la verdadera dimensión de su lesión, se compromete más con cada fase de su recuperación.
Por eso, consideramos que la tecnología cumple su mejor papel cuando acompaña un proceso completo, desde la protección inicial hasta el retorno seguro a la actividad.
Pueden consultar el documento completo aquí.
Fuente: Scientific Update, Issue RS2026/3, septiembre de 2026. Recovery Sciences, Enovis.
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